miércoles, 10 de febrero de 2010

Un martes, un poema

No me parezco a nadie
No me parezco a tí
No tengo tus ojos
No poseo tu arraigo
No soy, ni seré tú
tan solo sombra amor...
Sombra que da cobijo
para ocultarte del inclemente sol.

Aplaco tus ansias
pero jamás tus anhelos salvajes.

Y menos mal que no nos parecemos
porque temo ser espejo
o reflejo.

Más vale ser discretos en este juego
de parentezcos,
pues ni de sangre ni de ideas
tú y yo nos parecemos.


Nota : escrito un martes mientras escuchaba un concierto de cuatro guitarras en la Casa Basadre.

1 comentario:

Joel dijo...

Bonito poema, los poemas siempre guardan un significado en su interior y expresan el sentir de su autor.