jueves, 21 de octubre de 2010
martes, 19 de octubre de 2010
Agnes Von Kurowsky y Ernest Hemingway
El 7 de marzo de 1919 Agnes le escribe a Hemingway lo siguiente:
"El amor por ti sigue presente en mí, pero más en la forma de amor de una madre por su hijo que el de una novia, se que esto va a ser duro para ti, pero espero que algún día me entiendas y me perdones para que puedas recordarme con afecto."
"El amor por ti sigue presente en mí, pero más en la forma de amor de una madre por su hijo que el de una novia, se que esto va a ser duro para ti, pero espero que algún día me entiendas y me perdones para que puedas recordarme con afecto."
viernes, 15 de octubre de 2010
jueves, 14 de octubre de 2010
Napoleón y Josefina
Yo no te pido amor eterno ni fidelidad, tan sólo la verdad...franqueza sin límites, el día que me digas -te amo menos- será el ultimo día de mi amor o el último de mi vidaFrase en la carta de Napoleón a Josefina, escrita el 8 de junio de 1796.
martes, 12 de octubre de 2010
Goethe y Bettina
"No hay motivo para que tenga miedo de entregarme a este sentimiento, porque no soy yo quien lo sembró en mi corazón"
Frase de la carta de Bettina que escribe a Goethe el 15 de junio de 1807
Frase de la carta de Bettina que escribe a Goethe el 15 de junio de 1807
viernes, 8 de octubre de 2010
mi destinatario
“Si me preguntan para quién escribo me preguntan por el destinatario de mis poemas. La pregunta garantiza, tácitamente, la existencia del personaje.
De modo que somos tres: yo; el poema; el destinatario. Este triángulo en acusativo precisa un pequeño examen.
Cuando termino un poema, no lo he terminado. En verdad lo abandono, y el poema ya no es mío o, más exactamente, el poema existe apenas.
A partir de ese momento, el triángulo ideal depende del destinatario o lector. Únicamente el lector puede terminar el poema inacabado, rescatar sus múltiples sentidos, agregarle otros nuevos. Terminar equivale, aquí, a dar vida nuevamente, a re-crear."
ALEJANDRA PIZARNIK
De modo que somos tres: yo; el poema; el destinatario. Este triángulo en acusativo precisa un pequeño examen.
Cuando termino un poema, no lo he terminado. En verdad lo abandono, y el poema ya no es mío o, más exactamente, el poema existe apenas.
A partir de ese momento, el triángulo ideal depende del destinatario o lector. Únicamente el lector puede terminar el poema inacabado, rescatar sus múltiples sentidos, agregarle otros nuevos. Terminar equivale, aquí, a dar vida nuevamente, a re-crear."
ALEJANDRA PIZARNIK
sábado, 2 de octubre de 2010
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